lunes, 13 de agosto de 2018

Dr. Tom Andersen (1936 - 2007)

Creador del Equipo Reflexivo
"Las palabras forman nuestros significados y éstos influyen en cómo vivimos" (Tom Andersen)
 Tom Andersen fue un psiquiatra de origen noruego, considerado por muchos como un maestro y un compañero, otros lo tenían como un interlocutor inteligente y conectado. Alguien dijo: Todos los que tuvieron la posibilidad de compartir con el, fueron tocados por su particular manera de mirar, escuchar y responder.
Sus contemporáneos lo describen como un hombre de pasión, coraje y tenacidad. Su campo especial fue la terapia familiar. Después de completar la escuela de medicina se trasladó al norte de Noruega por encima del Círculo Polar Ártico. Ejerció como médico de familia, viajando por lugares accidentados y difíciles, en avión, barco, motos, y caminando, a menudo en medio de un clima extremamente hostil, para reunirse con sus pacientes en sus hogares y en las clínicas.

Fue durante este trabajo que tomo conciencia del contexto de la conducta y la fuerza del espíritu humano para enfrentar y superar la adversidad. Esto le llevó a convertirse en un psiquiatra social y no pasó mucho tiempo antes de mostrarse en abierta crítica de la psiquiatría ortodoxa. En particular, desafió la tendencia de la psiquiatría para etiquetar y tratar a las personas. En la década de 1970, descubrió la terapia familiar.
Es reconocido en el ámbito de la psiquiatría mundial por haber aportado su visión de los equipos reflexivos en la terapia (los "reflecting team"), de la reflexividad en las relaciones entre las personas, desde su base como profesor de Psiquiatría Social en el Instituto de Medicina Comunitaria, Universidad de Tromso, Noruega.
Esta modalidad promueve la terapia basada en la posibilidad de que el paciente participe de las conversaciones del grupo terapéutico y que se basa en charlas abiertas y cara a cara. Se espera que los terapeutas se desprendan de todo preconcepto o prejuicio frente a lo que escuchan o ven para ser más efectivos en su tarea, a la vez que destierra los encasillamientos del tipo: este hombre "es" un delincuente, esta mujer "es" muy nerviosa. También se hace hincapié en la necesidad de entender a la terapia desde un sentido "emocional" en el que el psiquiatra o terapeuta "tiene que involucrarse con el paciente" para ayudarlo a estar mejor.
Universidad de Tromso, Noruega
En este sentido, El Dr. Andersen prefería hablar de "relaciones" cuando se refería a la "terapia o trabajo terapéutico", manifestaba que los equipos reflexivos son esencialmente abiertos y todo lo que se habla es expuesto delante de la gente. La persona describe lo que le pasa, describe una situación, y los terapeutas observan los efectos de eso que habla en la misma persona. Al mismo tiempo, lo que la persona ve y escucha que manifiestan sobre él o ella influirá de una determinada manera. Por eso, no sólo se tiene que estar atentos a lo que expresa el paciente sino también a cómo y cuándo lo dice, a sus pausas, al énfasis que pone a las palabras, que gestos y cuestiones corporales están también presentes y cómo lo que va diciendo lo modifica.
Para el Dr. Andersen, el lenguaje es el que condiciona los pensamientos de las personas, y no al revés y al respecto señala lo siguiente: "Siempre es posible ver y escuchar en las palabras más de lo que se percibe. Para eso hay que ir despacio, en forma pausada…, prestar atención particularmente a los silencios y las posturas corporales como parte de lo que la persona quiere o puede transmitir. Las expresiones son las que forman nuestras vidas y al mismo tiempo condicionan nuestros pensamientos. Son las palabras, es el lenguaje el que articula nuestra forma de pensar, y no al revés como siempre se creyó y es por eso que en ellas hay que buscar pistas y respuestas. Las palabras forman nuestros significados y éstos influyen en cómo vivimos”.
Los equipos reflexivos, en los que el paciente tiene la posibilidad de participar en el debate que los terapeutas realizan sobre su caso particular, son utilizados en distintos países para abordar diferentes problemáticas de la comunidad con excelentes resultados. El Dr. Andersen concentró parte de su experiencia profesional en las cárceles, además dedicó los últimos años de su vida a viajar a países subdesarrollados, donando generosamente su tiempo y gestionando fondos para programas de educación dirigido a los terapeutas en esos países.
Tom Andersen murió el 15 de mayo de 2007, de las lesiones cuando se cayó en la costa rocosa Noruega, mientras paseaba a su perro Chico. Dejó muchas huellas que sin duda otros seguirán: la promoción de la justicia social y el trabajo contra la opresión, su uso cuidadoso de las palabras, su distinción de la terapia como una filosofía de la ética, su énfasis en la importancia del movimiento como una forma de lenguaje, y su desafío a la psiquiatría ortodoxa.

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