sábado, 18 de agosto de 2018

ORACIÓN AL ANCIANO

Heme aquí, Padre Celestial, para agradecerte por haberme dado larga vida; lo que significa que guardas un amor especial por mí, pues me has ofrecido la oportunidad de ir acumulando más y más méritos para no llegar ante tu trono con las manos vacías sino rebosantes de denarios celestiales.
Te suplico que en el tiempo que todavía me concedas vivir en la tierra, sea Jesucristo mi Maestro; para aprender a perdonar de corazón a quienes me han hecho daño y hacer el bien a mis enemigos; que yo disfrute, y sonría con Jesús, de las cosas amables y bellas que Tú me prodigas cada día; y también sepa sufrir heroicamente pensando en los dolores que por mí padeció mi Redentor en el Calvario.
Sobre todo, que a cada momento me vaya pareciendo a Él en el amor, sobre todo en el amor, para que cuando Tú, mi Padre, vengas por mí porque ya ansías abrazarme, veas el rostro de mi alma algún rasgo del parecido con Jesucristo y me lleves en brazos a gozar de su gloria eterna.

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